lunes, 23 de julio de 2007

El guru y los cocodrilos

(Anthony de Mello, "la oración de la rana")
Un joven que buscaba un Maestro capaz de encauzarle por el camino de la santidad llegó a un "ashram" presidio por un guru que, a pesar de gozar de una gran fama de santidad, era un farsante. Pero el otro no lo sabía.
"Antes de aceptarte como discipulo", le dijo el gurú, "debo probar tu obediencia. Por este "ashram" fluye un rio plagado de cocodrilos. Deseo que lo cruces a nado".
La fe del joven discipulo era tan grande que hizo exactamente lo que se le pedía: se dirigió al rio y se introdujo en él gritando: "¡Alabado sea el poder de mi gurú!" Y ante el asombro de éste, el joven cruzó a nado hasta la otra orilla y regresó del mismo modo, sin sufrir el más minimo daño.
Aquello convenció al gurú de que era aún mas santo de lo que había imaginado, de modo que decidió hacer a todos sus discipulos una demostración de su poder que acrecentara su fama de santidad. Se metió en el río gritando "¡Alabado sea yo!, ¡Alabado sea yo!", y al instante llegaron los cocodrilos y lo devoraron.

2 comentarios:

Cristian dijo...

Jajajaja... perdona, es que el texto me sonó a suicidarse en su propio ego... buen texto de Melo. Bendiciones Benja

Artorius Castus dijo...

"La soberbia es mala consejera."

(Refran popular)