Entonces sentí la felicidad de poder ayudar en conseguir dicha maquina, gracias al recien éxito de las ventas de mis pinturas, después de tantos años de explotación en el mundo del arte neoyorquino.
Y el muchachito con el cuello quemado, como me enternecía todo esto, no extrañó que todos me llamaron "Papito", y uno me hacia reir, cuando gritaba: "¡No empujís, loco, el Padre tiene cualquier cantidad de años!"
Estos recorridos de calles angustiadas y alegres, donde reina la desesperación, esos recorridos me llenan el corazón de energía y entusiasmo espiritual, más que cualquier otro apostolado realizado en el Recinto Jesús Misericordioso de El Tabito.
Gracias mi Jesús muy amado, por haberme ayudado a decidir dejar todo botado en Nueva York y haber tambien renunciado al sueño de establecerme en Miami Beach, para ahora y en adelante, recorrer esas calles de la Peni, donde desborda tu corazón. De vuelta a orillas del mar, a los pies de Jesús Sacramentado.
Nunca me sentí tan feliz de ser sacerdote, como acá en medio de los mas marginados de los seres humanos irradiando el amor comprensivo de Jesús Misericordioso."
P. Antoine Knibily sscc (Anécdotas)


