domingo, 16 de septiembre de 2007

Los padres de la destrucción


Hace poco salio la noticia de una nueva bomba de vacio creada por Rusia, la cual fue probada como veiamos en la foto que ya no está.
En su momento los militares estadounidenses llamaron a su bomba de vació “la madre de todas las bombas”, para que los rusos, a partir de eso titularan su invento reciente como “el padre de todas las bombas”, compitiendo por una mayor destrucción y superioridad. En comparación con la bomba estadounidense, la rusa destruye más, crea una mayor temperatura y afecta a un área más grande, vale decir: es mas asesina.
Dan ganas de preguntarse:
¿Para que crear padres de la destrucción a esta altura de la humanidad?

Las bombas son objetos muertos que fabrican muerte, para que algunos vivos del otro lado celebren diciendo “los hemos matado” y luego ellos mueran en su vejez y queden muertos los asesinados y los asesinos que celebraban la muerte.
¡
Que gane la vida y no la muerte!
Rebelémonos ante los estupidos padres de la destrucción para ser seres vivos de la construcción y de los abrazos, cuales no necesitan tecnología de punta para ser construidos

martes, 4 de septiembre de 2007

Camuflado entre los ultimos

El problema de preocuparse solo de tu familia y de los tuyos es que se pueden crear situaciones como la que vi el sábado en una plaza cerca de mi casa.
Don Alejandro, sufriendo cesantía hace ya bastante tiempo, necesitaba urgente algo de plata para un pasaje que lo sacaría tanto de Santiago como de la cesantía por un nuevo trabajo que finalmente le había salido en provincia. Sin embargo, su desesperanza camuflada entre los empresarios y adultos jóvenes que paseaban a sus hijos y que rechazaban conversar con “ese tipo que no era de los de ellos” (como yo también lo he hecho), aumentaba cada vez la angustia, haciendo del ruego de Alejandro una suplica profunda; ruego desesperado de sabado en la tarde.
¿Qué podía hacer él ante tal soledad y ante el violento silencio que ejecutaban las familias que ni siquiera lo miraban? ¿Cómo comunicarles de corazón a corazón, en serio, a cualquiera que lo pueda escuchar, que por favor tuviera compasión de él, que no lo ignore, o que por lo menos le diga “no compadre, no puedo”? ¡¿Como podía estar sucediendo que a metros de tu imagen publicitaria de "familia feliz" estuviera camuflado el mismo Dios rogándote una reflexión de la situación y una reacción?!
Ante tal decadente escenario no vengan a alegar después de que surgen cristianos medios progresistas, con predicas medias revolucionarias como lo fue hurtado en su época, porque eso si que es un caldo de cultivo.

"Si te quedas contigo mismo encerrado entre los tuyos,
instalado en tus pantuflas, a puertas cerradas, a ventanas tapiadas;

dejarás a Dios a la intemperie, al otro lado de tu vida. “Donde está tu tesoro, está tu corazón". Si tu tesoro se llama propiedad, capital, seguridad, poder para tener más; tu corazón anda en mala compañía.

Se vuelve limitado como el terreno cercado de una propiedad.
Se vuelve materia, como la espesa consistencia de tu capital adorado.
Se vuelve encogido y temeroso, necesitado de más y más seguridad.
Se vuelve frío o injusto como el poder al servicio de la riqueza.
Ven, triste hermano, abre tus ojos" Esteban Gumucio.

lunes, 27 de agosto de 2007

Clotario Blest y su overol

Chileno de cabellos blancos, luchador social, cristiano y humilde. Fue encarcelado y hasta golpeado. Admirador de Gandhi y de San Francisco y llamado “profeta de Dios contra el capitalismo”.
"Poseía unos tranquilos ojos azules, era delgado, de baja estatura,
se alimentaba solo de frutas y de tubérculos. No bebía más que
agua, excepcionalmente leche. Se acostaba en una destartalada
cama de bronce, encima de una maraña de lana de fibra,
que en algún momento fue un colchón. Dormía poco, pero en cambio trabajaba sin cesar. Su cuerpo parecía no contar.
Su nombre era Clotario Blest"
"¿Que nos puede importar que venga más o menos gente? Nosotros sabemos lo que queremos y no tenemos apuro en llegar... Este es el siglo del becerro de oro, pero con patas de excremento. El hombre no tardará en comprender la imprescindible necesidad de la paz. El movimiento de la no violencia activa en nuestro país, tiene muchas mas posibilidades de éxito que el sectarismo político o la lucha violenta de facciones armadas". Clotario Blest (1899-1990)

lunes, 13 de agosto de 2007

Diferencias en la mesa

La actividad consistía en lo siguiente. Éramos un número grande de jóvenes, imaginemos que entre 40 y 50, que hambrientos nos disponíamos a ir al comedor que era un salón habilitado para eso. Había 8 mesas numeradas y cada uno tenía la instrucción de sentarse en la del número que le tocara. Habían una regla clave: Estaba prohibido pasar comida de una mesa a otra, solo sentarse en la que te tocara, con los que te tocara y comer.

Entonces me siento en una mesa donde (con una mezcla de emoción, ansiedad y hambre gigantesca) veo que tenemos además de leche, panes, mantequilla, mermelada y galletas en abundancia, una torta de chocolate entera para nosotros, 5 o 6 jóvenes. Definitivamente nos estaban dando mucha comida y yo podía elegir lo que quisiera. La contemplación panorámica de
aquella escena me aseguraba que no iba a quedar ni con hambre ni sed y que tendríamos de sobra. Todos los de esa mesa empezamos a servirnos y a abastecernos de lo que teníamos al alcance. Sin embargo, mientras nosotros disfrutábamos nuestra situación empezamos a darnos cuenta de que había cierto “alboroto social” e incomodidad entre algunas mesas ajenas a la nuestra. Y era cierto. Una mesa vecina poseía solo un pedazo de torta, poca leche, nada de galletas y algo así como 2 panes para 6 personas. Otras mesas tenían
una situación más abundante que esos vecinos, pero nadie más que nuestra mesa.

Aquel experimento social dio origen a varias reacciones interesantes. Algunos, de las mesas mas desposeídas, se pararon y empezaron a manifestarse, porque no entendían que estaba pasando, otros preocupados no sabían que hacer, otros secretamente decidieron romper la ley y convidarse un poco de comida de mesa a mesa. También es interesante reflexionar de que la mayoría de los que tenían poca comida aprovecharon de conversar y hacerse amigos “entre la mesa” y nosotros teniendo en abundancia no dialogamos casi nada entre nosotros. Hubo menos calor humano.

¿Qué era todo eso?: intencionalmente habían distribuido los alimentos de las mesas en forma proporcional con las diferencias de ingresos en la sociedad chilena en 8 grupos, vale decir, hicimos una maqueta de Chile en cuanto a las diferencias sociales divididas en 8 mesas y vimos los resultados y reacciones, que después comentamos en reunión. Y lo mas serio fue que lo hicimos con comida, poniendo el hambre de nosotros mismos al juego. A mí misteriosamente me tocó ser de la minoría pudiente de la sociedad, de la única mesa que tenia una torta entera para 6 personas. Me podría haber tapado los oídos y no escuchar “el alboroto social” o las protestas que hacían los de las otras mesas, (porque yo estaba de lo mas bien) pero cuando veías que un amigo tuyo estaba en una mesa de 2 panes para 7 personas tú decías ¿Cómo es posible que nosotros tengamos 2 kilos de pan y una torta entera para nosotros?, o después ¿Cómo es posible que me haya pasado toda la comida (que es una metáfora de la vida) pensando en mi mismo y sin crear esa “calidez humana” que creaban las mesas mas desposeídas al verse compañeros de una misma situación? ¿O no haberme dado cuenta mientras comía tranquilamente, que la mesa 3 y la 4 protestaban por hambre?

Potente actividad que no solo la entendimos con la cabeza, sino también con el corazón y especialmente con el estomago.

domingo, 5 de agosto de 2007