Casi siempre que voy a las librerías y veo que existe tanta exitosa variedad de obras similares, discípulas, o con influencias del tipo “El código Da Vinci” que manosean títulos que dicen nombrar el mas último de los secretos con sabor y olor a pergamino medieval arrugado, me queda la misma sensación rondándome en el cuerpo. (Especialmente tambien en estos días con el estreno de “Ángeles y demonios”)Si en vez de tanto Código Da Vinci que se vende como pan caliente desde Moscú hasta tierra del fuego, la gente viera el Código da Ronaldo Muñoz, El Código da Esteban Gumucio, El Código da Knibily o el Código da Mariano Puga, sacerdotes todos, empezarían a arder los corazones de la humanidad; de fuego, color, movimiento, esperanza, justicia, amor y lucha. La gente miraría que el mismo Jesús vivo y real se pasea por detrás de donde las cámaras de televisión alcanzan a filmar. Con un mensaje así, da lo mismo si se casó con Maria Magdalena o no!, porque Jesús es
Muero por decirles a los escritores de best sellers que existe un patio de atrás secreto (Y eso que yo he visto solo un poquito de este lugar ignorado) para ver la reacción que puedan tener. Imagino a Dan Brown siendo crucificado por sus lectores luego de predicar que Jesús vive en los marginados después de visitar las favelas o los campamentos sudamericanos. Es una pena el hecho de que quizás muchos de esos escritores y sus lectores mueran sin saberlo. Cuéntenle a Dan Brown de Esteban, de Ronaldo, de Mariano, de Pablo Fontaine o de Knibily. Siento fuertemente que el fuego y la esperanza están más vivos que nunca, aunque los medios de comunicación nos traten de enfriar nuestra imagen. Por eso alzo mi bandera y grito, con las palabras de Esteban, a la ciencia, a los best-sellers, a Holywood y los poderosos medios de comunicación: ¡No nos robarán la esperanza!
